| Real Madrid y Milán quedaron eliminados de la Champions |
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![]() FOTO: EFE El delantero portugués del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, se lamenta tras la eliminación de la Liga de Campeones. Real Madrid y el Milán de Italia se eliminaron de la Liga de Campeones. El Manchester United pasó a cuartos de final, luego de ganarle al AC Milan por 4-0. Pocos ambientes intimidan más que el que se genera en el coliseo de la Castellana en esas noches señaladas en el calendario. Un mosaico gigantesco enmarcado con la imagen de La Cibeles y un presentimiento, "volveremos", se encadenó con un inicio arrollador. Será la próxima temporada. La final del Bernabéu no contará con el equipo blanco. Y eso que empujados por la dulce resaca del encuentro ante el Sevilla quince segundos sirvieron para presentar las credenciales. Una pared entre Higuaín y Kaká dejaba solo al brasileño que se topó con Lloris en su rápida salida. A la heroica, sin un segundo de respiro, el Real Madrid arrinconó al Lyon. Pedía respeto el conjunto galo cuando sacaba fruto de su presión sobre 'Lass', pero no encontraba la forma de frenar a Guti. Desde el lugar donde habitualmente construye Xabi Alonso, lanzó un pase en profundidad al desmarque de Cristiano, que marcó con un zurdazo que se coló bajo las piernas del meta francés. En cinco minutos el Real Madrid había enterrado su pésima imagen de Lyon e igualaba la eliminatoria. En la salida deseada por el vestuario blanco, no había forma de frenar sus oleadas ofensivas. Kaká, algo más enchufado que últimamente, se volvió a topar con Lloris en un disparo precedido de dos recortes. Desea una noche europea mágica Higuaín, que solo ha marcado dos tantos en Liga de Campeones, y en sus botas la tuvo. Un pase en profundidad de Granero le plantó solo ante Lloris. Le regateó bien y con todo a su favor perdonó lo imperdonable. Chutó al palo y se vino abajo. El fallo provocó que en plena oleada blanca fuese egoísta en una acción, con Cristiano solo para marcar, y buscase el disparo que sacó abajo el meta galo. El tercer intento del argentino acabó en petición de penalti tras un pase picado de Guti. Y el último con un testarazo que rozó la escuadra. No era su noche. Arrancó la segunda mitad y el Real Madrid se desenchufó. Como si le faltase energía entregó el dominio al Lyon que demostró que la ida no fue un espejismo. La entrada de Kallstrom y Gonalons cambiaron su imagen. El último remató alto un centro de Delgado. No despertaba el Real Madrid. El juego se endureció y cayó en la presión francesa. A los 52 minutos Govou chutaba desviado con todo a placer. Casillas comenzaba a intervenir. Mala señal. Temía lo peor. Salvó un disparo de Lisandro cuando sobrevolaban el Bernabéu los fantasmas de un pasado reciente. Perdía fuelle Guti y el Real Madrid se ahogaba. Pendía del desequilibrio de Cristiano, cada minuto más desesperado por no encontrar premio a su buen partido. Lideró una contra a los 56 minutos, que Kaká culminó chutando fuera. Segundos de reacción en los que perdonó Granero tras pase de Ramos. La realidad era diferente. El dominio territorial era del Lyon. Casillas volvió a intervenir a una falta de Pjanic y nada pudo hacer cuando el bosnio le fusiló, culminando una jugada de equipo a quince minutos del final. Enmudeció el Bernabéu. La maldición se ampliaba. Desolación blanca en una de esas noches negras que dejan retratados a los protagonistas. El peor parado será Pellegrini, el escudo de todos. Los dardos apuntarán a él, se comenzará a hablar de futuro, saldrán nombres de futuribles fichajes y la lucha por la Liga intentará hacer olvidar un nuevo fracaso en Liga de Campeones. EFE
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